¿Por qué vas con el pantalón remangado?

Analizamos una de las tendencias mas extendidas y menos comprendidas en los últimos años.

 

Puede que lo hayas visto a algunos chicos por las calles de las principales capitales de la moda o en alguna foto de streetstyle que hayas encontrado por Internet, se trata de los bajos del pantalón remangados hasta el tobillo dejando ver ligeramente un trozo de piel o de calcetín.

La primera impresión es pensar que, con la rapidez de calzarse la prenda, el hombre en cuestión ha dado unas cuantas vueltas de más a su bajo sin percatarse del resultado final, pero no es así.

Inspirado por el estilo rockabilly de los años cincuenta, impulsado por iconos como James Dean o John Travolta en la mítica película ‘Grease’, y revisitado por prácticamente todas las firmas de moda internacionales, esta tendencia se ha abierto camino entre el sector masculino llegando a inundar otras corrientes opuestas a la originaria, como el preppy, inspirado por Tommy Hilfiger.

Por un lado, existen todavía muchos hombres reticentes a estos «extremos» y, por otro, algunos de los que ya los han adoptado deben saber que hay ocasiones en las que es preferible mantener los códigos tradicionales.

Cuenta una leyenda que, allá por 2010, en un desfile masculino de una pasarela internacional, tan contentos quedaron diseñadores, estilistas y fabricantes con el resultado final de su calzado que decidieron remangar los pantalones unos centímetros para dar mayor importancia a los zapatos.
Lo que en principio parecía una estrategia de imagen y marketing para resaltar el calzado se convirtió, casi por accidente, en una tendencia que pronto fue adoptada por un gran número de hombres.

Por qué hacerlo. No existe una razón específica por la que recoger el pantalón hasta el tobillo. Hazlo cuando quieras destacar el calzado que llevas, cualquiera que sea, desde el clásico zapato inglés hasta una zapatilla deportiva.

Cómo hacerlo. No tiene mucho misterio cómo doblar el bajo. Agáchate, toma el extremo del pantalón y comienza a enrollarlo hacia arriba. Un par de vueltas serán suficientes, aunque esto también dependerá del largo de la prenda. Como punto de referencia podemos tomar el hueso que sobresale en la parte externa del tobillo, el cual dejaremos al aire.

Lo que sí es importante es el corte de la prenda. Para que esta operación funcione, deberemos elegir el pantalón slim fit (ligeramente estrecho en el bajo) o skinny fit (aún más ajustado que el anterior y conocido también como chupín).

Cuándo hacerlo. En este punto es cuando pueden comenzar los problemas, al ponerlo en práctica. Para las ocasiones más casual, como ir de cañas, de barbacoa o lo que quiera que hagas cuando no estás encerrados en la oficina, no hay problema. Te lo remangas y ya. En cambio, cuando te concinas a picar en la mina bajo la atenta mirada de tu jefe, la cosa cambia.

Si tu puesto de trabajo te permite liberarte del traje y optar por looks más sport o casual, se puede compaginar el remangado del bajo (con o sin calcetín) con una buena imagen de empresa. Sin embargo, si el traje es requisito indispensable en tu oficina, habrá que hacer alguna modificación. Hecha la ley, hecha la trampa, y tenemos dos opciones para ello. / revistagq

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